Al finales de la temporada estival un grupo de amigos quedan por la noche para salir de fiesta por Madrid celebrando que por fin se han reunido todos tras las vacaciones de verano y además porque en breves empiezan la universidad de nuevo y no tendrán tanto tiempo libre. Gabriela y Sergio son los primeros en llegar a la parada de Alonso Martínez y esperan entusiastas a que lleguen los demás mientras se cuentan lo que han hecho y donde han estado este verano. Se piropean y no es para menos, Sergio va vestido con unos pantalones y una camisa bancas que contrasta con el moreno de su piel y los ojos verdes y Gabriela viste un vestido azul turquesa de un solo hombro oculto por una larga trenza castaña y unas sandalias marrones. Son las doce y media de la noche los demás se están retrasando. Sophie y Dafne le mandan a Gabi un Whatsapp diciendo que llegarán un poco más tarde porque han tenido un imprevisto y que les esperan dentro del local. Cuando Gabi levanta la vista del iPhone ve llegar a David y va corriendo a darle un abrazo. Éste se quita los cascos sonriendo y bromea con lo morenos que están. Sergio y David se abrazan dándose golpecitos en la espalda. Gabriela propone ir ya al local donde se reunirán con Sophie y Dafne. Mientras van calle arriba se ponen a planear sobre conciertos a los que van a ir, cumpleaños y viajes. Están llenos de ilusión.
De la puerta del local se escapa la canción Invincible de Muse. Haciendo cola se encuentran nuestras chicas y sueltan un gritito de alegría y se abrazan y se dan besos mientras Sergio y david se quedan atónitos y se alejan un poco. Sophie les reclama con acento francés. Cuando ya han terminado el show de los osos amorosos, como Sergio y David lo llamaban, se acercan y saludan con un abrazo entre cumplido y cumplido.Cuando por fin les toca entrar el segurata les pide el DNI a pesar de que son más que archiconocidos allí, intercambian algunas palabras con él y se adentran en el sonido y la oscuridad del local. Se piden una copa y empiezan a bailar y hablar lo poco que el volumen de la música les permite. Están felices de estar todos juntos otra vez. Sophie intenta que David baile con ella pero él es muy tímido y no le gusta bailar. Tanto Sergio como David bailaban con un vaivén a la vez que sujetaban la copa y asentían con la cabeza como si ellos sintiesen la música. Las horas se suceden unas tras de otras como si fuesen minutos, el tiempo se escapa y avanza muy deprisa. Son ya las cinco y cinco. Mientras Dafne se escapa un segundo del grupo para hablar con un chico, Sophie coge a Gabi de la mano y la dirige hacia el baño mientras le hacen un gesto a los chicos haciéndoles saber que sólo será un segundo. Cuando llegan al baño Sophie le confiesa a Gabi que aún no lo ha superado, que le sigue queriendo y se pone bastante triste, casi a punto de llorar.
- No sabía que me iba a poner así al volverle a ver, pensé que con dos meses sin verle sería suficiente. Y mira como estaba mirando a Dafne, y a todas.
- Pero es un hombre, ¿qué quieres? Tendrá que mirar, y si Daf leva un vestido corto al igual que las demás del local, se le irán los ojos.
- Maldita obsesión, mon Dieu!¿Y tú qué? ¿Qué pasó al final con el chico de la playa?
- Fue bonito mientras duró. Oye, ¿me acompañas a fuera a fumar y así te da el aire y te sigo contando?
- ¿No lo habías dejado?
- Sí, pero estas vacaciones como el chico este fumaba me volví a enganchar. Ten prometo que lo dejaré pero ahora lo necesito. ¿Vamos?
Sophie asintió, salieron del baño y se dirigieron a la salida. Se lo hicieron saber a Sergio que estaba en la barra con Daf y David. Estos se quedaron abajo porque la canción que estaba sonando les encantaba. Suben las escaleras y a medida que ascienden el aire es más frío y cargado a causa del humo. Les sellan la mano y al salir se llevan la sorpresa de su vida. Una inmenso haz de colores verdes y azules ondea en el extenso cielo madrileño. Ambas se quedan perplejas mirando al cielo, Gabriela con una sonrisa por ese maravilloso espectáculo gratuito y espontáneo, Sophie en cambio mira asombrada y preocupada: sabe que esto es el primer indicio de una catástrofe sin precedentes.